El Doctor Guzmán estaba leyendo el último
número de The Phisics Journal que había recibido el departamento
la semana pasada. Le había gustado un artículo acerca
del confinamiento magnético para plasmas. Un grito exaltado acabó
con sus meditaciones:
-¡Profesor, Profesor! grito un colaborador desde
el laboratorio.
Un estudiante entró a su despacho con la cara
ensangrentada. Tenía cristales por todo el rostro y las manos.
-¡Profesor, lo hemos conseguido!
En su cara de satisfacción se vislumbraba el
éxito. Olvidándose de sus heridas relató al doctor
lo ocurrido:
-Lo logramos Profesor. La implosión ha sido tan
fuerte que los pedazos del contenedor han quedado repartidos por todo
el laboratorio.
-¿En serio? ¿Durante cuanto tiempo?
-No lo sé, el registro lo tiene Miriam.
Los ordenadores en los que quedaban guardados los datos
de cada experimento se encontraban en otra habitación. Se transmitían
allí desde los sensores del laboratorio para evitar que alguna
incidencia diera al traste con la investigación. Una muchacha
joven bajó corriendo las escaleras.
-¡Joder!, qué coño habéis
hecho, habéis jodido el puto sensor antes de apagar los láseres.
¡Dios! ¿Qué demonios te ha pasado, Jorge?
-Miriam, lo hemos logrado. Hemos conseguido crear un agujero negro.
¡Y hemos sido nosotros!
-No me lo creo, yo no he visto nada en el monitor.
-¿Con qué escala de tiempo? - Dijo el doctor -
-Tiempo real.
-¡Claro!
Jorge había tenido que ir a la enfermería,
sus heridas no eran graves y con la emoción y las ganas de volver
no tardaría en recuperarse. Mientras Miriam y el profesor subían
las escaleras camino del centro de cálculo. Al llegar se sentaron
frente al ordenador.
Había cinco sensores dentro del laboratorio y
cuatro más en regiones alejadas del campus. Uno de ellos medía
la temperatura de la sala, otro medía la potencia del láser
principal, un tercero la masa dentro del contenedor; los otros dos eran
muy especiales y los habían fabricado el doctor Guzmán
y su equipo:
El primero consistía en dos láseres perpendiculares
que realizaban barridos periódicos sobre la muestra del contenedor,
la información se recogía en unos CCD (sensores ópticos
como los de las cámaras digitales) previamente ampliada lo suficiente.
Este aparato servía para medir el volumen infinitesimal de la
muestra. Por medio de un programa de ordenador programado por Miriam
se analizan los datos procedentes de ambos láseres teníendose
una imagen tridimensional.
En sus primeros experimentos se dieron cuenta de que
no servía este detector así que lo sustituyeron por uno
más moderno en el que el principio es el mismo, pero utilizan
rayos X de longitud de onda mucho más corta y más exactos
por tanto. Por medio de una película fosforescente pueden fotografiar
la imagen de interferencia de los rayos al pasar por la muestra. Esta
técnica se llama "cristalografía de rayos X"
y se usa para estudiar cristales, virus, y demás sustancias cuyo
tamaño es muy pequeño.
El quinto sensor era similar a un cuadro pegado en el
techo. Una plancha de plomo se mantenía colgando de una base
metálica por medio de una gomaespuma blanda pero resistente.
Ambas láminas formaban un condensador, y su capacidad variaba
según la plancha de plomo pesase más o menos, es decir,
según la fuerza de la gravedad: era un captador gravitatorio.
Jorge había tenido suerte, si el experimento
hubiera salido mejor la plancha de plomo habría caído
sobre él atraída por la fuerte gravedad que el agujero
negro generaba. Pero gracias a Dios cuando Miriam pudo retroceder hasta
el momento exacto en que el sensor que medía la potencia del
láser principal quedó destruido tomaron nota de lo ocurrido.
El sensor de gravedad acusaba un fortísimo incremento
de su actividad durante un tiempo muy breve, 10 picosegundos. Los cuatro
sensores de gravedad alejados del campus también lo notaron.
Apenas era visible pues la inercia del plomo enmascaraba la medición
pero el detector así construido era muy sensible.
Sin duda lo habían conseguido. Un experimento
en el que sólo los estudiantes creían, hecho a destiempo
por la tarde en el sótano de una universidad mediocre se iba
a hacer merecedor del lugar más destacado en la historia de la
ciencia.
A mediados del año siguiente el laboratorio era
distinto. Habían descubierto que la causa por la que se les cerraba
inmediatamente el agujero negro era la entrada de aire. El recipiente
en que lo generaban era hermético pero aún así
no estaba al vacío. Cuando se formaba el agujero de dimensiones
microscópicas absorbía el aire con lo que aumentaba su
masa y la potencia del láser que mantenía la densidad
por debajo del nivel crítico era insuficiente, y el agujero se
extinguía. Además esto tenía un efecto secundario,
el recipiente quedaba al vacío, con toda la materia interior
concentrada en un único punto. El cubo de vidrio podía
resistir la presión atmosférica, pero no si la sumamos
a la fuerza de la gravedad con que el punto central atraía las
paredes. Esa fue la causa de la primera implosión.
Hablaba el profesor:
"Verán, según la relatividad espacial la geometría
del espacio-tiempo está íntimamente ligada al tensor de
distribución de masas, eso quiere decir que cuando tenemos una
masa, esta deforma el espacio. Es algo similar a lo que pasa cuando
tienes en una cama varias bolitas, y aprietas en un punto del colchón
para hundirlo: inmediatamente las bolitas se ven atraídas hacia
el hueco. Mientras más apretamos más hundimos el colchón
y más fuerte es la atracción de los objetos circundantes.
Esa es básicamente la forma en la que se puede decir que una
masa deforma el espacio creando lo que conocemos como gravedad."
Esta fue la forma que usó el doctor Guzmán para explicar
a sus colegas de la universidad lo que había conseguido y para
qué necesitaba más dinero. "Imagínense ustedes
que en vez de con el dedo hundo el colchón con la punta de un
lápiz, si aprieto muy fuerte el lápiz taladrará
la tela creando un agujero. Esto es así porque he apretado muy
fuerte (mucha masa) y el lápiz estaba afilado (poco volumen).
Es decir que si tenemos una masa y la logramos comprimir hasta un volumen
menor que el llamado radio de Chandrasekhar esa materia digamos que
perforará el espacio-tiempo creando lo que llamamos comúnmente
un agujero negro."
-¿Y eso para qué vale? - Preguntó Don José,
eminente biólogo y rector de la universidad donde trabajaba el
señor Guzmán.
-Eso -sentenció enojado el Profesor- tiene más implicaciones
físicas y más utilidades de las que usted podría
imaginar.
Y con esto dio por terminada la conferencia. Desafortunadamente sus
argumentos no terminaron de convencer al rector que optó por
destinar los fondos al departamento de biología, como era de
esperar.
Al salir se preguntaba mentalmente:
"¿Y esto para qué vale? ¿que para qué
vale? ¿que para qué vale? ¡Pues no sé caramba
pero para algo valdrá!"
Al profesor no se le escapaba que su descubrimiento
sería importante para los astrónomos, pero él era
más bien práctico, no podía encontrarle una utilidad
mundana a lo que acababa de crear y eso le hacía sentir inútil.
Se sentía impotente pues había perdido la subvención,
lo único que le quedaba era publicar su descubrimiento en alguna
revista americana de poca monta y comenzar a investigar otra cosa más
práctica. Pero si hacía eso en el estado actual de su
experimento él sólo figuraría como un pionero,
pero nada más. Otros perfeccionarán el invento y se llevarán
el mérito, se sentía como Lorentz. "Yo he descubierto
la forma de crear agujeros negros, y Lorentz la matriz de transformación
de coordenadas relativista, otros encontrarán utilidad a mi invento,
como Einstein hizo, ¿y a quien recuerda la historia?" Entró
en su despacho, cerró la puerta de golpe y se echó a llorar.
Mientras meditaba, algunas ideas burbujeaban incesantemente
en su cabeza, como si le exigieran que encontrara alguna conexión;
el artículo sobre confinamiento magnético para plasmas...
el vacío que generaba el agujero negro localizado... el cómo
un recipiente más robusto soportaría la presión
sin implosionar...
De repente una brillante asociación de ideas
pasó como un relámpago por su mente: "plasma ¿para
qué vale el plasma? Para las centrales de fusión ¿y
para que valen las centrales de fusión? Para acabar con las de
fisión ¿y porqué queremos acabar con las de fisión?
Porque generan residuos ¿Y cual es el problema de los residuos?
Que hay que almacenarlos. ¡Si! ¡Lo tengo!" Acto seguido
llamó a sus colaboradores y les explicó su idea, a él
no le convencía al principio, pensaba que era algo simple y que
usar un gran descubrimiento para eso no merecía la pena, pero
se fue convenciendo a medida que trataba de convencer a su equipo:
-¿Va a almacenar residuos nucleares dentro de agujeros negros?
-preguntó Jorge.
-No, mejor aún, hoy en día el problema más grave
al que se enfrenta la humanidad no es una bomba atómica.
-¿Cuál es?
-La falta de espacio. Las basuras y residuos cada vez roban más
espacio a los habitantes tanto humanos como animales, cantidad de especies
de extinguen cada año por falta de espacio en su hábitat
y las grandes poblaciones luchan por no convertirse en un estercolero.
-No veo cómo un agujero negro puede solucionar eso ¿Piensa
tirar las basuras a otra dimensión? -dijo Miriam-.
-¿Otra dimensión? -contestó el profesor riendo-
tú has visto muchas películas. Lo único que aquí
hacemos es comprimir una masa hasta que su volumen permite acercar a
ella cualquier molécula, tan pequeña como sea y que esta
quede atraída sin poder escapar.
-¿Pero y los fotones? No son moléculas ni tienen masa.
-No tienen masa en reposo, pero sí masa relativista, y esa masa
es tan válida como cualquier otra. La luz se propaga siguiendo
geodésicas, y nuestro agujero negro curva el espacio de manera
que todas las geodésicas entran en él. Por eso la luz
también se dirige hacia su interior. Son dos explicaciones equivalentes.
-¿Entonces Profesor cual es su idea? Porque a medida que eche
residuos en el interior, la masa aumentará y los residuos seguirán
pesando lo mismo.
-Comprimir la materia requiere mucha energía con los métodos
actuales, pero nosotros creamos el agujero con relativamente poca, ¿porqué
implosionó el recipiente?
-Porqué todo el aire interior se concentró en un único
punto y se creó el vacío. ¡Quiere usar un agujero
negro para comprimir basura!
-Algo así -dijo el profesor sonriente.
-¡Me parece una idea absurda! -reprochó severamente Miriam-
¿Se ha parado a pensar en las implicaciones que tiene tener un
agujero negro de laboratorio? Podríamos comprobar la teoría
de la relatividad general, apoyar experimentalmente las ecuaciones de
Hawking ¡sería una revolución!
-¿Una revolución dices, Miriam? ¿Para quienes?
¿Cuántas personas se beneficiarían si Einstein
acertó o estaba equivocado? ¿Le concedieron el Nobel a
Einstein por su teoría de la relatividad? No. Se lo concedieron
por la explicación del efecto fotoeléctrico ¿Y
porqué?
-¿Porqué?
-Sencillamente porqué en aquella época el efecto fotoeléctrico
era más útil que unas ecuaciones en un papel. ¿Por
qué conocemos a Nobel? Por la dinamita, invento tan útil
como el que más, desgraciadamente tanto para lo bueno como para
lo malo. ¿Porqué Nobel no creó un premio para las
matemáticas?
-Dice la historia que su mujer se la pegaba con un matemático,
y él de rabia se negó a incluir a las matemáticas
en su lista.
-Sí, pero lo que Nobel dejó escrito y lo que hoy se tiene
es que él no consideraba a las matemáticas ciencia "útil".
Bien como base en la que apoyarse, pero no útiles en si mismas.
La gente siempre ha apreciado los inventos que les atañen. ¡Así
que nosotros vamos a desarrollar el proyecto, conseguir fondos para
llevarlo a cabo y reducir los contaminantes!
-¿Y cómo piensa hacerlo?
-Intentaremos compactar todo lo posible los medios para crearlo, de
forma que se puedan instalar en cualquier sitio. En cualquier habitación.
En concreto en los vertederos...
El profesor explicó la forma en la que se imaginaba
su invento. Nada más y nada menos que un embudo que hacía
entrar la materia en el agujero negro. La potencia de los láseres
estaría controlada de manera que cuando se alcance cierta cantidad
de materia condensada no se pudiera mantener el agujero y caería
a un contenedor en forma de "grano de materia", cuyo peso
sería el mismo que cuando entró pero su volumen una milésima
parte. Así se comprimirían los residuos hasta límites
inimaginados y con el mínimo de energía. Y lo mejor de
todo es que las bolas se mantendrían reducidas por su propia
gravedad, no se agrandarían pos la lluvia ni por el calor, ocupando
siempre el mínimo espacio.
No tardó ni un año en llevar a la práctica un prototipo
instalado en el vertedero municipal de una gran ciudad. Tal como él
imaginó grandes camiones de basura se volcaban por una boca ancha
y aparecían al otro lado reducidos a una minúscula bola
casi invisible pero enormemente pesada. Estas bolitas se almacenaban
en una cámara cuyo suelo era de acero para soportar el peso y
las paredes tenían un blindaje de plomo pues aún se medía
si aquellas bolitas pudieran producir radiactividad. La cámara
estaba dividida por un vidrio plomado en dos secciones, una donde se
almacenaban las microbolas y otra donde estaban los operadores. Los
medidores geiger no detectaban ninguna actividad radiactiva fuera de
lo normal.
Esporádicamente se detectaban pequeños
picos de radiación, sobre todo, atribuida por los expertos a
la desintegración de algún isótopo que formara
parte de las paredes o el suelo. El profesor intuía que eso no
presagiaba nada bueno, pero no sabía explicar porqué.
La radiación estaba formada principalmente por neutrones rápidos
cuando él sabía que las desintegraciones desprendía
radiación beta, electrones y no neutrones rápidos.
Día a día esos picos se fueron haciendo
más y más frecuentes, hasta que llegaron a convertirse
en un continuo que hacía aumentar la radiactividad del montón
de bolitas. A Jorge le llamó la atención que a medida
que aumentaba el número de bolas, también aumentaba en
décimas la temperatura de la muestra.
De pronto la radiación empezó a aumentar.
Ya no eran desintegraciones esporádicas, ahora el calor y la
radiación se hacían notables. Detuvieron el artefacto
para investigar el caso. En el montón se acumulaban toneladas
de basura supercomprimida.
Los operadores en la sala tenían un walkytalkie
para comunicarse con los operarios de las demás maquinarias y
con el jefe del vertedero. Cuando llevaban un par de horas trabajando
una voz sonó por el walky, era el jefe:
"Está bien, investigadores, ya podéis desconectar
la máquina."
Esto extrañó a todos porque la máquina había
sido desconectada hacía una hora, así que todos lo tomaron
como un pequeño despiste del jefe. A los pocos minutos el altavoz
emitió: "Vale, podéis entrar en la sala de control."
Nadie entendía qué significaba eso, llevaban ahí
dentro más de dos horas.
Miriam empezó a asociar ideas:
-Tenemos muchas bolitas, cuando había pocas la radiación
era poca, pero la radiación de una sola es nula, así que
no puede ser que al haber más se detecta mejor. Porque ahora
aumenta la radiación poco a poco y hay las mismas bolas que ayer.
-No te olvides de que son neutrones rápidos -recordó el
profesor-.
-Sí, como los que se producen en la fusión del deuterio
y el tritio en las centrales nucleares de fusión. ¡Además
se genera calor! ¡Es una especie de fusión!
-No Miriam, no es una especie de fusión, es una fusión
en toda regla. ¿Cómo se forman los agujeros negros espaciales?
-Una estrella explota en una supernova y si la masa supera un límite
su núcleo implosiona y la materia se comprime bajo su gravedad
por debajo del radio necesario.
-"La materia se comprime bajo su gravedad" ¿eso qué
te sugiere?
-¿Hemos alcanzado la masa crítica?
-Me temo que sí. Cuando dos bolas están muy próximas
llegan a fusionarse, eso crea una reacción similar a la del hidrógeno
que produce calor y un neutrón rápido. Pero además
genera una bola con prácticamente el doble de masa, capaz de
atraer el doble de fuerte a otras bolas próximas, que también
se unirán a ella produciendo una reacción en cadena. Es
algo con lo que no habíamos contado, nunca se me hubiera ocurrido
pensar en ello.
-¿Y ahora qué pasará? -preguntó Jorge-.
-Pues no lo sé, a decir verdad nadie ha llegado a este punto,
así que por mi intuición creo que la reacción crecerá
exponencialmente. Cuando todas la bolas se hayan unido se formará
un agujero negro espontáneo supermasivo que absorberá
hasta los neutrones que se generan en su interior, así que llegará
un momento en que la radiactividad y el calor disminuirán súbitamente...
El sonido del altavoz interrumpió la conversación
de nuevo:
-¡Hasta mañana trabajadores!-
Jorge preguntó:
-¿Hasta mañana? Son las seis de la tarde, el turno no
acaba hasta las 8 ¿Nos va a dejar salir dos horas antes?
-Es algo poco probable -dijo el profesor.
-¿Otro despiste?
-No creo.
-¿Entonces?
-Voy a aventurar una hipótesis disparatada: emisiones del pasado.
-¿Del pasado? Es imposible.
-No lo es, la radiación electromagnética se debilita pero
no se extingue jamás y continúa dando vuelvas en el espacio
cada vez con menor amplitud.
El altavoz volvió a sonar: -¡Atención la inspección
en el departamento 7PT se realizará pasado mañana, día
10-
-¡Profesor! Hoy es día 9, ¡esa emisión puede
ser de ayer!
-Es posible.
-¿Pero porqué nadie nota nada raro? ¿ningún
trabajador ha dado ningún aviso extraño? ¡Si estuviéramos
retrocediendo en el tiempo alguien lo notaría!- El miedo se hacía
evidente en la cara de Jorge y el profesor lo tranquilizó:
-Tranquilo, no estamos retrocediendo, es sólo radiación
electromagnética que de alguna manera pasa a través del
agujero que se está creando.
-¿Pero y porqué sólo en esta sala? El jefe podría
también notarlo y no nos avisa.
-¿Conoces la jaula de Faraday?
-Consiste en que el campo eléctrico en el interior de un conductor
cerrado es nulo.
-Y esta habitación está plomada ¿verdad?
-Sí, profesor. ¡Ah, claro! Por eso es sólo aquí.
¿Pero y cuando emitimos nosotros?
-El sistema de comunicación interna opera en doble banda, la
banda baja que es por donde recibimos la emisión del agujero
se ve fuertemente afectada por la jaula. Pero la banda de transmisión,
banda alta, es de una frecuencia mucho mayor, y la conductividad de
las paredes no es suficiente como para anular el campo.
Se hacía tarde y llegaba la hora de salir. Pero ni el profesor,
ni Miriam ni Jorge, nadie se movió de allí. Decidieron
que querían ver la formación del agujero y se quedarían
allí toda la noche. Tomaron un foco y lo apuntaron directamente
al centro del montón de bolitas, veían cómo había
un puntito en el centro totalmente negro, por muy potente que fuera
el foco, ese es el centro del agujero negro. De pronto el montón
quedó comprimido en un pequeño punto, y la radiación
paró de repente. El walky emitía un ruido ensordecedor,
suma de todas las emisiones pasadas que ahora volvía a recibir
todas juntas. Estaban siendo testigos de uno de los espectáculos
más bellos, pero no por su imagen, sino por los maravillosos
procesos físicos que estaban observando y que hasta entonces
no eran más que unas ecuaciones, sólo tinta en un papel.
De pronto el vidrio plomado que dividía la sala
se quebró y un fuerte ruido de cristales rotos aturdió
al profesor. Cuando éste despertó y abrió los ojos
tenía en frente a un chaval joven con una bata blanca manchada
de rojo y la cara ensangrentada, que le llamaba:
-¡Profesor, profesor!
era Jorge,
-¡Profesor, lo hemos conseguido!
Una indescriptible sensación de deja-vù invadió
al profesor:
-¿Qué ha pasado Jorge? ¿Ha sido el contenedor de
vidrio?
-Lo logramos Profesor. La implosión ha sido tan fuerte que los
pedazos del contenedor han quedado repartidos por todo el laboratorio.
¿Cómo lo ha sabido?
-Digamos que... bueno... he tenido una visión.
No había visto el final de su sueño pero estaba seguro
de que, llegado el momento, él sería el primero en descubrirlo...
y eso le aterraba.
FIN